VIERNES 30 DE OCTUBRE DE 2009
Con los ojos cerrados y las lágrimas cayendo en su rostro, supo que se había dado por vencida, sentada en la sala de su hogar, con la ropa formal que usaba para su trabajo arrugada por las horas que había pasado en aquel sillón. ¿Cómo había llegado a eso? ¿En que momento su vida se había convertido en aquella aburrida y triste rutina?
Cada mañana era igual, el despertador sonaba anunciando la llegada de un nuevo día, al abrir los ojos, lo primero que veía era la espalda de él, que aún dormía, suspirando se levantaba de la cama y se dirigía al baño, tomaba una ducha rápida mientras él se despertaba, una vez fuera cruzaban miradas mientras él se dirigía al baño y ella se dirigía a arreglarse para un día mas de oficina.
Cuando terminaba su arreglo, se dirigía la cocina a preparar el desayuno, no sabía por que seguía tomándose la molestia, pero ahí estaba una vez más en la mesa: Pan tostado, café, jugo y huevo. Y como cada día él solo tomaba un sorbo de café, uno de jugo, una tostada en la mano, un beso sin sentido en la mejilla y la frase “Voy tarde, te veo en la noche”.
Y así viendo por la ventana de la cocina, como sube al carro y se va, fue que tomo el teléfono, se reporto enferma en el trabajo y se sentó en aquel sillón, con las lágrimas cayendo en su rostro. ¿Qué había pasado con aquella pasión que había rodeado su relación? ¿Aquellos momentos cuándo no podían quitarse las manos uno del otro? ¿Había sido culpa suya? ¿De él?
Observo su casa, esa casa que había sido testigo de todos los sueños que habían deseado cumplir, aquella casa que se había escogido de manera cuidadosa, querían que fuera perfecta para formar una familia, que después de todo ese tiempo no había llegado. Una solitaria lágrima rodó por su mejilla, no sería lo mas sano para ambos terminar esa mentira o al menos darse tiempo para replantarse su situación o debía seguir soportando ese amor mediocre que se entregaban por miedo a enfrentar la verdad, al miedo de empezar de nuevo, de conocer gente ¿Por qué hacerlo cuando lo conocido y seguro lo tenían a un lado?
Al fin la monotonía de sus vidas la había alcanzado, al verse reflejada en aquel espejo frente a la sala, con el rostro lleno de lágrimas, sola.
Parte de la decisión estaba en ella, bien podría en ese momento tomar todas sus cosas e irse, dejar solo una nota, explicando como se sentía. ¿Después que haría? No regresaría a casa de sus padres, quienes con su educación rígida y cerrada le dirían que volviera a su casa con su marido, como debería de ser, que el matrimonio era así, que no era como aquellas estúpidas novelas románticas que leía. No, definitivamente ellos no eran una opción.
O tal vez lo mejor sería hablar con él, decirle que ya no se sentía feliz a su lado, que tenía mucho tiempo que no la tocaba, que no le hacía el amor, que se sentía frustrada, si había alguien más en su vida, si era así que se fuera antes de que se siguieran hundiendo en su amargura, en su monotonía.
Recostó su cabeza en el sillón ya no quería pensar, quería regresar a aquella época donde todo era mas fácil y ambos se juraban amarse una y otra vez.
En algún lugar de su mente, escucho una voz conocida que le hablaba, después sintió como unas manos la movían ligeramente, alguien trataba de despertarla, al abrir los ojos, aun con la vista nublada supo quien era, se levanto poco a poco aún adormilada y volteo a la ventana, por la luz que entraba parecía cerca de medio día. Volteo a verlo y le sorprendió lo que sus ojos reflejaron, preocupación.
Él comenzó a explicar algo de hablarle para recordarle un pago, entonces le dijeron que no habías asistido al trabajo y que estabas enferma, hablo a la casa pero jamás contestaste y se preocupo, y entonces llego y te vio acostada con el rostro rojo e hinchado y se asusto. Tú no podías contestarle, lo mirabas como si fuera la primera vez y el volvió a preguntar que había pasado.
Y entonces recordaste los últimos meses, la simplicidad, la monotonía, y explotaste, le dijiste que no eras feliz, que estabas harta de la indiferencia y el vació en el que estaba su relación, que si ya no te amaba te dijera, aunque tu corazón se rompiera, lo proferirías a seguir con esta farsa, que te irías lejos, que le darías espacio para pensar…… y él solo te beso, como solía hacerlo, entregando todo y pidiendo a cambio lo mismo, cuando rompió el beso, pidió que no le dejaras, que sabía que las cosas habían llegado a esa rutina, pero que haría un esfuerzo si tu también lo hacías que mejorarían su relación y podrían empezar los planes de agrandar su familia como lo habían querido.
En aquel momento dudaste, y no sabías que hacer, pero al verlo a los ojos, pudiste asegurar que decía la verdad y que de verdad lo quería. Y ahora, al mirar al pequeño ser que esta entre tus brazos, te das cuenta que hiciste lo correcto, ambos se esfuerzan cada día por no caer en el mismo error, su amor tiene buenos y malos días, pero dejo de hacer un amor mediocre.
Cada mañana era igual, el despertador sonaba anunciando la llegada de un nuevo día, al abrir los ojos, lo primero que veía era la espalda de él, que aún dormía, suspirando se levantaba de la cama y se dirigía al baño, tomaba una ducha rápida mientras él se despertaba, una vez fuera cruzaban miradas mientras él se dirigía al baño y ella se dirigía a arreglarse para un día mas de oficina.
Cuando terminaba su arreglo, se dirigía la cocina a preparar el desayuno, no sabía por que seguía tomándose la molestia, pero ahí estaba una vez más en la mesa: Pan tostado, café, jugo y huevo. Y como cada día él solo tomaba un sorbo de café, uno de jugo, una tostada en la mano, un beso sin sentido en la mejilla y la frase “Voy tarde, te veo en la noche”.
Y así viendo por la ventana de la cocina, como sube al carro y se va, fue que tomo el teléfono, se reporto enferma en el trabajo y se sentó en aquel sillón, con las lágrimas cayendo en su rostro. ¿Qué había pasado con aquella pasión que había rodeado su relación? ¿Aquellos momentos cuándo no podían quitarse las manos uno del otro? ¿Había sido culpa suya? ¿De él?
Observo su casa, esa casa que había sido testigo de todos los sueños que habían deseado cumplir, aquella casa que se había escogido de manera cuidadosa, querían que fuera perfecta para formar una familia, que después de todo ese tiempo no había llegado. Una solitaria lágrima rodó por su mejilla, no sería lo mas sano para ambos terminar esa mentira o al menos darse tiempo para replantarse su situación o debía seguir soportando ese amor mediocre que se entregaban por miedo a enfrentar la verdad, al miedo de empezar de nuevo, de conocer gente ¿Por qué hacerlo cuando lo conocido y seguro lo tenían a un lado?
Al fin la monotonía de sus vidas la había alcanzado, al verse reflejada en aquel espejo frente a la sala, con el rostro lleno de lágrimas, sola.
Parte de la decisión estaba en ella, bien podría en ese momento tomar todas sus cosas e irse, dejar solo una nota, explicando como se sentía. ¿Después que haría? No regresaría a casa de sus padres, quienes con su educación rígida y cerrada le dirían que volviera a su casa con su marido, como debería de ser, que el matrimonio era así, que no era como aquellas estúpidas novelas románticas que leía. No, definitivamente ellos no eran una opción.
O tal vez lo mejor sería hablar con él, decirle que ya no se sentía feliz a su lado, que tenía mucho tiempo que no la tocaba, que no le hacía el amor, que se sentía frustrada, si había alguien más en su vida, si era así que se fuera antes de que se siguieran hundiendo en su amargura, en su monotonía.
Recostó su cabeza en el sillón ya no quería pensar, quería regresar a aquella época donde todo era mas fácil y ambos se juraban amarse una y otra vez.
En algún lugar de su mente, escucho una voz conocida que le hablaba, después sintió como unas manos la movían ligeramente, alguien trataba de despertarla, al abrir los ojos, aun con la vista nublada supo quien era, se levanto poco a poco aún adormilada y volteo a la ventana, por la luz que entraba parecía cerca de medio día. Volteo a verlo y le sorprendió lo que sus ojos reflejaron, preocupación.
Él comenzó a explicar algo de hablarle para recordarle un pago, entonces le dijeron que no habías asistido al trabajo y que estabas enferma, hablo a la casa pero jamás contestaste y se preocupo, y entonces llego y te vio acostada con el rostro rojo e hinchado y se asusto. Tú no podías contestarle, lo mirabas como si fuera la primera vez y el volvió a preguntar que había pasado.
Y entonces recordaste los últimos meses, la simplicidad, la monotonía, y explotaste, le dijiste que no eras feliz, que estabas harta de la indiferencia y el vació en el que estaba su relación, que si ya no te amaba te dijera, aunque tu corazón se rompiera, lo proferirías a seguir con esta farsa, que te irías lejos, que le darías espacio para pensar…… y él solo te beso, como solía hacerlo, entregando todo y pidiendo a cambio lo mismo, cuando rompió el beso, pidió que no le dejaras, que sabía que las cosas habían llegado a esa rutina, pero que haría un esfuerzo si tu también lo hacías que mejorarían su relación y podrían empezar los planes de agrandar su familia como lo habían querido.
En aquel momento dudaste, y no sabías que hacer, pero al verlo a los ojos, pudiste asegurar que decía la verdad y que de verdad lo quería. Y ahora, al mirar al pequeño ser que esta entre tus brazos, te das cuenta que hiciste lo correcto, ambos se esfuerzan cada día por no caer en el mismo error, su amor tiene buenos y malos días, pero dejo de hacer un amor mediocre.
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